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El papel de la mujer en la empresa familiar

Tradicionalmente el trabajo de las mujeres en la empresa familiar se ha invisibilizado y relegado a un segundo plano, a pesar de que hayan tenido una importancia capital en el desarrollo de la misma. En cuanto a la sucesión, el criterio de la primogenitura (hijo mayor), les dejaba sin posibilidades de hacerse cargo del negocio familiar. No obstante esta situación está cambiando y cada vez son más las mujeres que entran a la empresa familiar en puestos de dirección y responsabilidad elegidas por los fundadores/as.

Existen ciertas investigaciones, que introducen para el análisis de las empresas familiares, el concepto de “familiness” o capital social familiar, que son los valores y la influencia de las relaciones familiares en los resultados empresariales y lo conjuga con el género.

Como en la familia, en la empresa familiar existe una distribución de roles, y el reconocimiento y valoración del papel de la mujer en ella, parte de unas claves diferentes al reconocimiento del papel del hombre. Mientras que el del varón es evaluado en función del desarrollo de habilidades que permiten la consecución de objetivos a partir de cualidades como la astucia, la ambición o la intuición, en el caso de la mujer, se valoran en clave subjetiva y según los roles que tienen que ver con las competencias emocionales. La mujer proyecta y reproduce valores aprendidos como, el orgullo por el negocio, la preocupación por su destino y los valores familiares como contribución al buen clima empresarial.

En este contexto, ¿cuál es el papel de la mujer en la generación de los valores de la empresa familiar?  Se reconoce que hay una mayor implicación por parte de las mujeres en la formación de este capital social familiar, trasladando los roles desempeñados por la mujer en la familia hacia la empresa. Sin embargo, hoy en día el rol de la mujer en la empresa familiar evoluciona hacia una participación más amplia dentro de ella, realizando contribuciones para su éxito y continuidad, en diferentes niveles.

En cuanto a las razones de su incorporación a la empresa familiar, las hay que lo hacen influenciadas por el padre, ya que no saben qué hacer cuando terminan sus estudios, y las que aluden que siempre han tenido claro que querían trabajar en la empresa familiar. También ingresan en ella, porque otras opciones profesionales no les resultaron exitosas, o porque se les necesita en una situación de crisis económica o familiar.

En el reconocimiento del papel femenino en la empresa familiar, los análisis apuntan a un proceso que no depende exclusivamente del entorno empresarial, sino también de las expectativas y aspectos motivacionales de la mujer. En este sentido, algunas investigaciones han llegado a establecer una tipología de modelos que gradúa las aspiraciones de la mujer en la empresa familiar, desde las que desarrollan mayor interés y están o aspiran a puestos de liderazgo (profesionales); las “invisibles”, que hacen mucho pero no son reconocidas y, por último, las que trabajan en la empresa familiar pero no están interesadas en un puesto de liderazgo (anclas), y son importantes en el mantenimiento del carácter familiar de la empresa, aunque no es su objetivo desempeñar tareas de responsabilidad. Por otra parte, el trabajo de la mujer ha estado asociado tradicionalmente a tareas de carácter administrativo y en algún caso de gestión, pero difícilmente se incorporan o conocen los aspectos productivos y técnicos de la empresa.

Entre los factores que más influyen positivamente en el deseo de las hijas en hacerse cargo de la empresa, sería la ausencia de hermanos varones, la implicación con la empresa desde la infancia, fruto de una socialización positiva que les hace sentirse muy involucradas con ella, y el apoyo y confianza de los padres. También cabe resaltar que “la participación de la mujer en la empresa familiar crece a medida que aumenta el tamaño y el número de empleados de la compañía”. En paralelo a este crecimiento, el papel de la mujer deja de ser invisible y se hace más formal.

Fuente: La percepción de la mujer en la empresa familiar. Pilar Ortiz y Ángel Olaz. Universidad de Murcia


 

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