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Ellas también fueron mujeres emprendedoras

La contribución de la mujer a la sociedad en todos los ámbitos se ha silenciado a lo largo de la historia. Desde escritoras, pintoras, feministas, ensayistas, sociólogas, economistas, matemáticas, científicas, maestras etc. Pero sin duda, si a estas mujeres que han tenido cierto renombre se las ha identificado con nombres y apellidos, y no se les ha dado la difusión que merecían, imaginaos a las mujeres emprendedoras de éxito de muchos pueblos y ciudades. Si bien es cierto que la legislación en algunas épocas, no les dejaba tener sus propias empresas -y debido a las circunstancias sociales- se les confinaban a la esfera privada para atender a la familia y a las labores domésticas, había muchas que sorteando un sinfín de obstáculos y quizás llevadas por las circunstancias a veces fortuitas, han creado y dirigido una empresa contribuyendo a la revitalización de la economía de los territorios donde se asentaban.

Entre estas mujeres olvidadas (cuya historia me ha llamado personalmente la atención) y ancladas en el anonimato, más que por amas de cría, por su espíritu empresarial, han sido durante siglos las “nodrizas pasiegas” de Cantabria, que arrastradas por situaciones de pobreza económica se vieron obligadas a dejar sus hogares, viajando a ciudades ajenas y se aventuraron en el oficio de amamantar y criar hijos ajenos. Después de trabajar durante dos o tres años, la nodriza podía volver a su tierra como una mujer rica y respetada, y con dinero suficiente para sacar adelante a su familia durante años, o incluso emprender un negocio, como vaquerías, comprando vacas en muchos casos procedentes de Holanda que servían para mejorar la economía pasiega. Otro caso es el de las “palilleiras” en Galicia por la relevancia “social y económica” del arte de palillar en esta comunidad y la contribución de este trabajo femenino a las economías familiares desde final del siglo XIX.

Un intento de recuperar del olvido a mujeres emprendedoras, lo encontramos en el estudio realizado por la historiadora y profesora de la Universidad de Jaén, María Consuelo Díez, donde saca a luz a una pequeña representación de mujeres empresarias de Jaén durante el Siglo XV al XIX. Nombres que cuentan historias reales, de féminas que lucharon y se adelantaron a su época. Curioso es el caso de Ana de Granada, que era una de las mujeres que se encargaban de hacer lejía para abastecer a la ciudad de Jaén o las pescaderas Ana Rodríguez y Leonor Gutiérrez que montaron y regentaron solas sus negocios sin "ayuda" de ningún hombre. También la historiadora del arte, Laura Casal-Vals a través de un estudio exhaustivo, del papel de las modistas al final del siglo XIX, que se refleja en su libro: Del trabajo anónimo a la etiqueta. Modistas y contexto social en la Cataluña del siglo XIX“ pone en relieve que las modistas catalanas “eran las diseñadoras, mujeres emprendedoras que se hacían cargo de su propio negocio: diseñaban los trajes, compraban los tejidos, buscaban las modelos” y que son claves para entender el desarrollo histórico de la moda y la producción de la indumentaria catalana.

Otra gran olvidada de principios del siglo XX y sin duda la mujer más emprendedora en la educación fue María de Maeztu, pionera de la pedagogía moderna y de la liberalización de la mujer, de buenas dotes organizativas, que fundó la Residencia de Señoritas en Madrid, institución de carácter laico, pionera oficial en la educación universitaria femenina española y de la enseñanza de la mujer, y por donde pasaron ilustres alumnas como Victoria Kent, abogada y política republicana .Cabe resaltar que hasta 1975 las españolas necesitaban permiso del padre o marido para emprender actividades económicas, aunque para muchas mujeres esto no supuso un impedimento, y en todos los lugares de España hay una mujer emprendedora olvidada en la historia, que es necesario visibilizar. Aquí solo se expone una pincelada.

“Lo que se quiere es un mundo de información, en el fondo, ¿acaso había otra manera de inculcar el hecho de que la historia de las mujeres es la de la mitad de la humanidad, a veces la de mayoría?” (Woolf, 1980).

 


 

Comentarios   

 
+1 #1 Fernando 31-01-2014 21:42
Silvia, felicidades por el artículo.
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