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Ni rosa ni azul: la actitud emprendedora es multicolor

Los valores sociales, tales como la subestimación de la función económica de las mujeres, la existencia de estereotipos en cuanto a las funciones propias de cada sexo, la política educativa y de fomento de la cultura empresarial, influye en la decisión de las mujeres de optar por ciertos tipos de formación profesional, carreras universitarias, o en la creación, supervivencia y desarrollo de las empresas dirigidas por mujeres, que pueden incluso no favorecer o excluir a éstas de importantes segmentos como empresas con un alto potencial de crecimiento, empresas de base tecnológica o ciertos tipos de empresas industriales o agrícolas. Por otro lado, el sector de los servicios está considerado como el sector “femenino” por naturaleza, de ahí también que una proporción importantísima de empresas dirigidas por mujeres se establezcan en este sector.

Por tanto, la opción empresarial también se caracteriza por un sesgo de género. De esta manera en cuanto a la actitud emprendedora, se puede afirmar que existen ciertos estereotipos de género, que son generalizaciones preconcebidas, sobre los atributos asignados en función de su sexo, que dice “que los hombres tienen autoconfianza, resistencia, fuerza y asumen más riesgos resolviendo situaciones” mientras que “las mujeres destacan por desarrollar mayores habilidades organizativas y cooperativas”.

Pues bien, centrándonos en el ámbito educativo, todas estas competencias y habilidades que son necesarias para emprender, hay que resaltar que se pueden enseñar y pueden ser aprendidas tanto por chicos como por chicas, y en todas las etapas educativas. Se trata de la capacidad de observar, explorar, tomar decisiones, crear, asumir riesgos, motivar, comunicar, trabajar en equipo, organizar, planificar y perseverar. Chicas y chicos pueden desarrollarlas con una formación adecuada, entrenando y fomentando ciertas estrategias y habilidades. Es un proceso de aprendizaje, que aunque está claro que en ciertas personas estas capacidades están más desarrolladas que en otras, por lo general, las mujeres reciben una educación que no las prepara ni las estimula, para asumir este tipo de tareas.

La coeducación en igualdad en el centro debe partir de la práctica de la autonomía e iniciativa de cada persona, del cuestionamiento de las prácticas que discriminan a las mujeres, de la participación en igualdad y dar visibilidad a la contribución de las mujeres a la innovación y al desarrollo económico.

Por esta razón, los centros educativos deben poner el énfasis en que la coeducación para emprender, se debe trabajar no de forma puntual sino de forma transversal en todas las áreas e incidir desde los profesionales de la orientación laboral y la economía, en la Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato y Ciclos formativos. No hay que olvidar también que el profesorado a su vez debe ser consciente de sus propios prejuicios, y que también precisa de formación adecuada en no sexismo y no discriminación, y dotarlos del apoyo de expertos en la materia.

La evidencia empírica ha demostrado que actividades de formación como las actividades experimentales de aprendizaje y el trabajo con los “role models” (modelos de conducta) incrementan el interés del estudiante hacia el emprendimiento. Por eso es muy importante los referentes de mujeres emprendedoras. Las chicas, puede aprender valiosas lecciones de su modelo de conducta, y pueden ser experiencias muy motivadoras las cuales también pueden apoyar activamente para que opte por una opción de carrera emprendedora, fomentando su autoconfianza y empoderamiento, y promoviendo en el alumnado una visión más igualitaria de las ocupaciones. Para fomentar la motivación y la cultura emprendedora entre el alumnado, es necesario ofertar a su vez, aquellas herramientas técnicas que doten del conocimiento necesario para la puesta en marcha y viabilidad de la empresa, y aprovechar desde fuera del Centro, los recursos y propuestas de diferentes Instituciones y Organismos como el Instituto de la mujer, Asociaciones de mujeres, Diputaciones, Cámaras de Comercio, Centros de atención a emprendedores/as etc, que fomenten el emprendimiento con perspectiva de género.

 

Manual consultado y para ampliar información: El género no es cuestión de dos colores. Emprender y Coeducar. Ministerio de Servicios Sociales e Igualdad y Cámaras de comercio.


 

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