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Mujer, empleo y emprendimiento en el sector turístico

Existen ciertas profesiones que están feminizadas, es decir que están desarrolladas mayoritariamente por mujeres. En España, esta situación la podemos observar dentro del sector turístico en ciertos perfiles profesionales: camarera de piso (96%), recepcionista- ayudante (52%), gobernanta (100%) y agencia de viajes (69%). Cuando se da esta situación, menores son los salarios y mayor es la inestabilidad en el empleo. En cuanto al número de mujeres que estudian en las Escuelas de Turismo es mucho mayor que el de hombres y además sacan mejores notas. Estamos hablando de un sector con una proporción muy alta de ocupación femenina, que cuenta con profesionales excepcionales, pero que en un porcentaje muy inferior alcanzan puestos de responsabilidad y son minoría en los Consejos de Administración. Según las empresas de selección de personal que operan en el sector turístico, aunque existe también el denominado techo de cristal, en las ofertas que ofrecen cargos directivos, ellas se apuntan mucho menos, para tratar de combinar el trabajo con las responsabilidades familiares.

Aunque los salarios en un gran número de puestos de trabajo puedan estar regulados por convenios colectivos y éstos no discriminan hombres de mujeres, la ganancia media anual puede estar sometida a otras variables como antigüedaden la empresa, tipo de jornada y de contrato, horas extras, etc. En nuestro país aunque ha aumentado el número de turistas extranjeros, hay menos empleo y es de menor calidad, ya que los sindicatos denuncian que las tasas de temporalidad se encuentran instaladas en el 25% de media y la contratación a tiempo parcial "está creciendo exponencialmente", donde el peso de este tipo de contratos lo siguen soportando las mujeres, con una media del 80%, aunque cada vez hay más hombres con contratos a tiempo parcial.

Según el Informe mundial sobre las mujeres en el turismo, de la Organización Mundial del Turismo (OMT) y ONU Mujeres, constata que “el trabajo femenino en el sector se concentra en los empleos más precarios, peor pagados y de baja cualificación, en sectores relativos a la cocina, la limpieza y al hospedaje, y ganando en promedio 10%-15% menos que los hombres”.La nota positiva es que es, uno de los mayores generadores de riqueza y empleo del mundo, y ofrece a las mujeres casi el doble de oportunidades de convertirse en empresarias que cualquier otro sector económico, constata el informe.

En cualquier caso, en este sector hay un porcentaje mayor de mujeres empresarias que en cualquier otro sector económico, lo que da una idea del gran papel que ha tenido la mujer desde la perspectiva del emprendimiento turístico en los últimos años, sobre todo, partiendo de pequeños negocios familiares, en donde gran parte del trabajo no remunerado ha sido ejecutado por las mujeres. Esta situación ha desembocado a su vez, en la creación de iniciativas empresariales más estables, aunque algunas investigaciones más críticas, se han planteado si el turismo rural, refuerza la posición tradicional de la mujer en la sociedad vinculada al ámbito privado, en tanto que el trabajo que realiza como ama de casa en la esfera privada, se extiende a su trabajo en el turismo rural, argumentando que algunas mujeres siendo propietarias, las funciones directivas y organizativas que requiere llevar una empresa de este tipo, no las realizan ellas.

Siguiendo esta línea, desde estudios de género y turismo, se preguntan: ¿en qué medida el turismo tiene potencial para contribuir a la mejora de las condiciones de vida de las mujeres? ¿Es una fuente para su empoderamiento?

Algunos planteamientos apuntan que el turismo puede ser tanto una vía para el empoderamiento como para la reproducción de formas de subordinación de género. Daniela Moreno, consultora e investigadora en género y turismo, afirma: “Algunas acciones turísticas aseguran el empoderamiento solo a través de la creación de la figura de empresaria. Ser empresaria turística no implica empoderamiento. He conocido a empresarias turísticas que saben al revés y al derecho todas las herramientas empresariales, pero no están empoderadas. Es decir su autonomía, autoestima, liderazgo y autoridad no están potenciados”.

Desde esta perspectiva, se reivindica introducir el enfoque de género en los proyectos de desarrollo turístico, para lograr el empoderamiento de las mujeres.


 

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