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Hacia un nuevo modelo de los programas de apoyo a emprendedoras

La tasa de intención emprendedora de la mujer en España, se puede decir que a partir de 2011 subió notablemente, tanto para hombres como para mujeres, siendo en este grupo donde creció en mayor proporción. En este momento, comienza a fraguarse el fenómeno que se considera consecuencia de la falta de empleo: si no hay empleo por cuenta ajena, la población tiende a emprender para crear sus propios puestos de trabajo. En estas circunstancias, este tipo de emprendimiento femenino de estas características, podría no ser el más deseable, ya que puede derivar en un emprendimiento de subsistencia, de baja calidad y poca ambición, lo cual no revierte en creación de riqueza y empleo al nivel que se desearía. Analizando el nivel educativo, se trataría de un colectivo joven y donde hay un predominio de formación superior incluyendo la profesional. Por tanto, ese potencial existe y sin duda es elevado, y si fuese aprovechado para la creación de una mayoría de iniciativas con componente innovador, estaríamos en un buen momento para el relanzamiento del emprendimiento femenino.

En las políticas llevadas a cabo por la administración para la creación de empresas por mujeres, se ha fomentado un tipo de emprendimiento, que ha ido encaminado fundamentalmente a actividades tradicionales de las mujeres empresarias, como el comercio, la hostelería, y servicios personales, y el de aquellas mujeres que emprendían por necesidad, con un marco teórico que lo expertos aconsejaban revisar.

En la actualidad, hay un grueso de emprendedoras jóvenes, que presentan un alto nivel de estudios, habilidades sociales y tecnológicas, que son equiparables a las de los hombres, y se centran en sectores de alto impacto y/o requiere una inversión inicial elevada. Afirman, que no encuentran útiles los programas y ayudas de emprendimiento femenino, en donde se dan subvenciones pequeñas e insuficientes para proyectos más complejos y en donde se hace necesario reorientar parte de las políticas actuales enfocadas al crecimiento del número de iniciativas emprendedoras femeninas, hacia otras, cuyo énfasis esté en la modernización y calidad, más que en el número.

Revisando la literatura sobre las recomendaciones de diferentes estudios, para mejorar la política y programas de creación de empresas para mujeres, se deberían completar las actuaciones específicas que se han venido haciendo, con otras, dirigidas a los nuevos perfiles de empresarias, en las siguientes líneas de actuación:

-Mejorar la información y coordinación de la oferta pública de financiación para favorecer la presencia y el acceso de empresas de mujeres.

Se trataría de difundir, programas de apoyo público a la financiación de empresas (Préstamos ICO, Préstamos de las agencias de desarrollo regionales, Préstamos tecnológicos, etc.) y de financiación no bancaria (Préstamos participativos, Capital-riesgo público, Programas de Business Angels etc.) y la divulgación de nuevos modelos de negocios y estrategias que implican a más de una iniciativa, o emprendedores y emprendedoras actuando juntos (coworking; crowdfunding).

-Acciones para fomentar la diversificación de las iniciativas empresariales, para acceder a sectores en los que históricamente no han emprendido y se hagan más innovadoras y competitivas mediante programas de financiación privados y públicos.

-Medidas para favorecer el aumento de la internacionalización de empresas de mujeres. Para abrirse a los mercados internacionales, es necesario asumir riesgos, dándose en menor medida entre las mujeres. Sin embargo, las mujeres que deciden crear una empresa e incluso van más allá y buscan clientes extranjeros, tienen el potencial de alcanzar unos niveles altos de actividad internacional, especialmente si son jóvenes. Por consiguiente, en los próximos años, las autoridades deberían prestar más atención a aquellas mujeres de estas características, jóvenes y con formación avanzada, que opten por internacionalizar sus negocios, ya que una vez que realizan ventas al exterior, muestran un compromiso mayor para con los clientes extranjeros.

-Participación de las universitarias en la generación de empresas basadas en el conocimiento, y la integración en redes y equipos mixtos de emprendedores universitarios, ya que será crucial para que la calidad de las iniciativas, esté unida a la transferencia de I+D desde los centros de investigación.


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