Portal de encuentro y conocimiento para profesionales y entidades del mundo de la formación y el eLearning, la orientación laboral y el emprendizaje Conoce eProform

Arrow up
Arrow down
kantrium.com | E-Norway.ru | HELFI.ru | MySuomi.com

Banner principal

La utilidad de la formación para trabajadores en entredicho

Formación TrabajadoresLa semana pasada, el diario El Mundo publicaba un artículo bajo el título “Los cursos de Formación no sirven” haciendo referencia a datos extraídos de los informes de evaluación elaborados por la Fundación Tripartita, en los que se pone de manifiesto –según El Mundo- que 9 de cada 10 trabajadores consideraban que la formación recibida no les había servido para nada. Demoledor dato si nos atenemos a la suma económica que anualmente se invierte del erario público (y que por tanto pagamos todos) para la ejecución de planes de formación dirigidos prioritariamente a trabajadores ocupados, o lo que es lo mismo: la formación de oferta subvencionada (para trabajadores ocupados).

Por su parte, desde la Fundación Tripartita se han apresurado a sacar un comunicado donde realizan una serie de consideraciones en respuesta al artículo de El Mundo. En la nota, la Fundación Tripartita defiende que se han realizado un total de 17 evaluaciones (realizadas por entidades externas a la fundación y de reconocido prestigio) sobre el conjunto de las iniciativas que componen el subsistema de la Formación Profesional para el Empleo, y de cuyos resultados no se puede extraer como conclusión la supuesta inutilidad de los cursos de formación a la que hace referencia el artículo en cuestión.

Por otra parte, si echamos mano del Balance de resultados de la Formación Profesional para el Empleo del año 2012 (actualizado a 27 de marzo de 2013) que elabora la propia Fundación Tripartita, podemos encontrar datos interesante, como por ejemplo, las cuantías económicas que anualmente y desde el año 2004 se han destinado a la financiación de los planes de formación para trabajadores ocupados, siendo estas las siguientes:

2004: 510,8 millones de euros.

2005: 684 millones de euros.

2006: 766 millones de euros.

2007: 796,8 millones de euros.

2008: 827,6 millones de euros.

2009: 816,7 millones de euros.

2010: 857,2 millones de euros.

2011: 745,1 millones de euros.

2012: 298,2 millones de euros.

Vemos así como desde 2004 a 2012, hemos invertido la escalofriante suma de 6.302,4 millones de euros a mejorar, en teoría, la empleabilidad de los trabajadores españoles.

A tenor de las cifras, diferentes cuestiones asaltan obligatoria e inmediatamente mi cabeza: ¿Cómo es posible que tengamos las actuales cifras de paro si nuestros trabajadores han sido “perfectamente” cualificados y recualificados desde 2004?. ¿Se ha gestionado eficaz y eficientemente esa cantidad de dinero? ¿Qué entidades han sido las encargadas de gestionar esos fondos?...

De forma general, la formación de oferta subvencionada para trabajadores ocupados se divide en tres grandes planes de formación:

  • Planes de formación intersectoriales generales. Gestionados por las organizaciones sindicales y empresariales más representativas de nuestro país CC.OO, UGT, CIG, CEOE, CEPYME.
  • Planes de formación intersectoriales específicos para el colectivo de trabajadores y socios de la economía social. Gestionados por organizaciones como CEPES (Confederación Empresarial Española de la Economía Social) o COCETA (Confederación Española de Cooperativas de Trabajo Asociado).
  • Planes de formación intersectoriales dirigidos específicamente al colectivo de autónomos. Gestionados por organizaciones como ATA (Federación Nacional de Trabajadores Autónomos) , UPTA (Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos) o CEAT (Federación Española de Autónomos).

Vemos así como los principales destinatarios de esos fondos han sido y son las organizaciones sindicales y empresariales más representativas de nuestro país, y por tanto, los encargados de administrar las partidas económicas que anualmente se les asignan para invertir en la formación de los trabajadores, bajo la máxima de mejorar nuestra empleabilidad.

Tras todo esto, y al calor de la difícil coyuntura socioeconómica actual, salpicada con continuos casos de corrupción y fraude en todos los ámbitos (incluidos por desgracia los referidos a la formación) nuevas preguntas continúan inundando mi pensamiento:

¿Con qué objetivos han utilizado estas organizaciones esos fondos destinados a la formación del trabajador: para financiarse o para mejorar nuestras aptitudes profesionales?. ¿Se ha ofrecido una formación de calidad, innovadora y orientada a la recualificación profesional de los trabajadores hacia sectores económicos con un fuerte potencial de desarrollo y/o perspectivas de futuro?...

Saquen ustedes sus propias conclusiones.


Perfil Fernando