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La Formación de Oferta en el Subsistema FPE

Formación para el empleoDando continuidad a los primeros artículos publicados en los que nos marcábamos como objetivo acercar y facilitar la comprensión del Subsistema de Formación Profesional para el Empleo, hoy le toca al turno a otra de las “patas” importantes del Subsistema: La Formación de Oferta.

Para situarnos, recordar que el Sistema de Formación Profesional en España se estructura en dos subsistemas:

 

  • Formación Profesional Inicial Reglada (FP de grado Medio y FP de Grado Superior)
  • Formación profesional para el Empleo (Formación de Demanda, Formación de Oferta y Formación en Alternancia con el Empleo)

¿Pero qué es la Formación de Oferta?

Es aquella que engloba al conjunto de acciones formativas dirigidas a los trabajadores ocupados y desempleados, financiadas a través de subvenciones públicas, de ahí que también se conozca a esta “modalidad” del Subsistema FPE como “Formación Subvencionada”.

La formación de oferta tiene por finalidad ofrecer a los trabajadores, tanto ocupados como desempleados, una formación ajustada a las necesidades del mercado de trabajo que atienda a los requerimientos de productividad y competitividad de las empresas y a las aspiraciones de promoción profesional y desarrollo personal de los trabajadores.

Las acciones formativas subvencionadas son gestionadas e impartidas por las Organizaciones Empresariales y Sindicales, las de economía social, trabajadores autónomos y Centros y Entidades de Formación debidamente inscritos y/o acreditados por la Administración competente.

Cuando hablamos de Formación de Oferta, tenemos que distinguir entre dos tipos de Planes: Planes formativos dirigidos a trabajadores ocupados y Planes formativos dirigidos a trabajadores desempleados.

Los planes formativos dirigidos a los trabajadores ocupados se dividen en dos grandes “grupos”: intersectoriales o sectoriales.

  • Intersectoriales: tienen por objetivo adquirir competencias transversales a varios sectores de la actividad económica.
  • Sectoriales: tienen como finalidad adquirir y/o reciclar competencias asociadas a un sector económico concreto.

En la confección de dichos planes, son los agentes sociales (patronal y sindicatos) los que determinan qué acciones formativas ofrecerán a los trabajadores de acuerdo, en teoría, a las necesidades de cualificación profesional de los diferentes sectores económicos.

Los planes formativos dirigidos a los trabajadores desempleados, engloban a las acciones formativas recogidos en el fichero de especialidades formativas, que incluye el repertorio de de certificados de profesionalidad y el resto de especialidades no vinculadas a estos certificados.

Las especialidades formativas se agrupan en 26 Familias Profesionales . Cada una de esas veintiséis familias se divide en diferentes Áreas Profesionales, las cuales, ya sí, agruparán a los diferentes cursos o especialidades formativas.

Para conocer cuáles son estos cursos, podemos utilizar el buscador de la propia web del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), así como los propios de las webs de las administraciones autonómicas con competencias en la materia.

El propio buscador del SEPE, una vez localizada la especialidad formativa que andemos buscando, nos ofrece también la posibilidad de conocer, por provincias, qué centros de formación están inscritos y/o acreditados para la impartición de la citada especialidad.

Por supuesto, al igual que ocurre con la Formación de Demanda, la cual ya tuvimos ocasión de analizar, la Formación de Oferta no está exenta de polémica. Para empezar, los presupuestos destinados a financiar los planes formativos del modelo se han visto reducidos considerablemente, pasando de 827,6 millones de euros en 2011 a 298,2 millones de euros en 2012. Como consecuencia de esta reducción presupuestaria, los principales actores implicados en la impartición de este tipo de formación se han quedado gravemente afectados. Por un lado, las organizaciones empresariales y sindicales, y es que, mal que nos pese, la formación ha supuesto una importante –sino la principal- fuente de financiación para ellos. Por otro lado, tenemos a las las entidades y centros de formación inscritos y/o acreditados que han visto como las cursos, cuando les llegaban, lo hacían con cuentagotas.

A todo ello, tenemos que sumar los recientes escándalos en los que se han visto envueltos los sindicatos mayoritarios sobre malversación de fondos públicos en materia de formación.

Así pues, contemplamos un panorama un tanto complejo en lo que a esta vertiente del Subsistema de Formación Profesional para el Empleo se refiere, fiel reflejo de la delicada situación social, política y económica que atraviesa el país.


Perfil Fernando