Portal de encuentro y conocimiento para profesionales y entidades del mundo de la formación y el eLearning, la orientación laboral y el emprendizaje Conoce eProform

Arrow up
Arrow down
kantrium.com | E-Norway.ru | HELFI.ru | MySuomi.com

Banner principal

En busca de la madurez profesional

En muchos artículos leídos, utilizan el término “madurez profesional” con enfoques muy diferentes. Yo me voy a centrar en uno concreto, definiéndola como un concepto que va más allá de la pura elección vocacional y que incluye un autoconcepto definido, unas determinadas actitudes hacia la toma de decisiones, una compresión del estado del mercado laboral, y una motivación hacia el desarrollo de actividades vocacionales. Una persona es madura profesionalmente cuando sabe lo que quiere y lo que puede hacer en la vida.

La madurez va muy unida a la toma de decisiones; decimos que una persona que es segura en su toma de decisiones es una persona madura, ya que ha alcanzado un estado que le permite cierta fluidez a la hora de elegir lo que quiere o lo que no. La posibilidad de alcanzar este estado entraña ciertas dificultades, debido a que la toma de una decisión va unida a saber dominar una situación de incertidumbre, donde la información generalmente es incompleta.

Cuando extrapolamos la toma de decisiones al ámbito profesional, aun se hace más complejo, ya que las elecciones laborales que tomemos van a marcar ámbitos muy importantes en nuestra vida. Los estereotipos que nos suelen generar cuando acabamos la etapa de la secundaria van dirigidos hacia la elección de una opción de continuidad de estudio o incorporación al mercado laboral como una decisión mediatizada, sin haberse detenido a pensar si el desempeño de la alternativa elegida va a resultarle satisfactoria en el futuro, y marcando esta decisión con un carácter irrevocable. Haciendo que muchas personas acaben estancadas en empleos en los que no se sienten desarrollados, por el simple hecho de que consideraron que una vez tomada la decisión de dedicarse a un determinado ámbito profesional, ya no había marcha atrás. Entre estos agentes decisorios externos están la familia, el contexto social, la presión ambiental y los medios de comunicación que, a través de estereotipos sociales, deciden, por ejemplo, la conveniencia de ciertas carreras para chicos y de otras para chicas, o estiman más aconsejables los trabajos con status profesional mejor considerado.

Y es el carácter evolutivo de la madurez lo que hace que nos planteemos, que las decisiones se dan a lo largo de toda la vida y que cuanto más nos conozcamos a nosotros mismos, así como los distintos ámbitos profesionales, más fácil será la toma de decisiones de hacia dónde dirigirnos, permitiéndonos cambiar de rumbo profesional, alineándonos con nuestros talentos innatos y con aquello que nos va haciendo sentirnos más cómodos profesionalmente. Y es que la madurez, además de a la toma de decisiones, va unida a la experiencia que nos va dando el camino que vamos diseñando con nuestras elecciones. Pues como indica Anthony de Mello “Madurez es lo que alcanzo cuando ya no tengo necesidad de juzgar ni culpar nada ni a nadie de lo que me sucede” es, por tanto, aquel estado en el que somos dueños conscientes de las elecciones que marcan nuestros destino.


Perfil Ana Palazón