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¿CUÁL ES TU “BANDA SALARIAL” EN ESTA EMPRESA?

 

 

Esa es una pregunta que en muchas entrevistas, o incluso antes de llegar a ella ya en la propia oferta, a los empleadores les interesa conocer. Pues es considerada muchas veces un factor clave característico de una persona a la hora de encajar en un puesto determinado, porque puede servir para indicar su estabilidad en dicho puesto y si va estar alineado con la estructura de desarrollo dentro de la empresa.

Cuando yo entré en mi actual empresa, una de las cosas que me dijeron en la entrevista inicial fue “aquí los sueldos son bajos y no nos hacemos ricos, pero tienes muchas posibilidades de desarrollo profesional”. Quizá para una persona que establezca únicamente una dependencia estricta entre desarrollo profesional y salario, esta indicación le podría hacer pensarse la idea de entrar a formar parte de esta compañía, pero la realidad es que si lo que buscas es que un trabajo te apasione, primero escucharás el proyecto, te informarás sobre la compañía, harás un balance de tu situación actual y luego le podrás precio.

Pero, como dije al principio, a las empresas también les interesa escucharte para ver qué expectativas salariales tienes, pues para ellos es muy importante conservar el recurso humano y sobre todo si les supone una inversión en tiempo y formación. No podemos olvidar que el salario es un factor motivacional importante, que además varía sus efectos con el tiempo y en función de la relación que uno perciba entre trabajo aportado y compensación recibida.

Pues al iniciar un proyecto, estamos en la fase de adaptación y aprendizaje, somos conscientes de que aún no estamos aportando a la empresa, tenemos aún esa inseguridad inicial y no hacemos “el balance salarial de aporte-recompensa”, pero a medida que vamos ganando seguridad, y somos conscientes de nuestra aportación, es cuando  empezamos a plantearnos si existe un equilibrio. Dada la situación de llegar a ese punto, si consideramos que no somos lo suficientemente compensados económicamente para el trabajo realizado, pero aun así nuestro trabajo nos apasiona, porque de lo contrario la respuesta es fácil: debes de empezar a buscar algo que te apasione. Llegados a ese punto en el que estamos apasionados pero no nos sentimos recompensados, ¿Qué es lo que nos hace seguir ahí? ¿Qué factores además de los salariales, nos hacen estar fidelizados a una compañía? Pues es el hecho de que el trabajo se considera algo más que un lugar para ganar dinero y desarrollarse profesionalmente.

Para cada empleado, su actividad diaria tiene una implicación que va más allá y que varía de una persona a otra, son los factores emocionales, el hecho de sentirse cómodo, de tener una buena relación con sus compañeros y/o jefe, flexibilidad horaria o autonomía, por ejemplo. El salario emocional es aquel que aporta a los empleados unas condiciones que completen a la persona y estén en sintonía con su concepción de vida, estando alineadas con su forma de entender la relación laboral.

Por ello, aquellas empresas más atractivas, son las que se preocupan de conocer a sus empleados y de proporcionarles aquello que realmente les aporta valor para conseguir un alineamiento entre el desarrollo personal y profesional de la persona.

 Fuente de la imagen: Blog Management y Estrategia