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Accesibilidad web: definición, implicaciones e implementación (1ª parte).

El ámbito de la accesibilidad web es un aspecto cada vez más relevante y tenido en cuenta a distintos niveles y el contexto de la formación on-line no ha sido una excepción, especialmente gracias al universo de los certificados de profesionalidad en modalidad de teleformación, cuya normativa reguladora exige entre otros requisitos, el cumplimiento de un determinado nivel de accesibilidad para los contenidos de aprendizaje y para las plataformas de teleformación.

Pero qué es realmente la accesibilidad web, cómo se mide, quién establece las líneas a seguir y sobre todo, en qué se materializa la accesibilidad, son algunas cuestiones que se intentará responder en las siguientes líneas.

La accesibilidad entendida desde un punto de vista genérico, es aquella propiedad que han de tener los espacios físicos y sus elementos, para que puedan ser utilizados en condición de igualdad por cualquier persona, con indiferencia de sus circunstancias personales, como es el caso de sufrir una determinada discapacidad, entre otros aspectos.

Esta definición de accesibilidad extrapolada al escenario de internet origina el concepto de accesibilidad web, que es aquella característica que permite que los contenidos y los procesos interactivos y basados en las nuevas tecnologías, puedan ser utilizados por cualquier usuario.

No se trata por lo tanto de generar espacios físicos o entornos web específicos para distintos usuarios, sino que el objetivo es garantizar que un mismo entorno (físico o virtual) pueda ser disfrutado por cualquier ciudadano.

La accesibilidad web se consigue cuando los entornos virtuales son programados a partir de múltiples premisas que a su vez están relacionadas con las necesidades que distintos tipos de usuarios pueden llegar a presentar cuando acceden a dichos entornos.

De este modo, el W3C que es quien regula el funcionamiento, características y protocolos que fundamentan a la web, creó a principios de los años noventa un grupo de trabajo especialmente dedicado a plantear toda una serie de pautas para que los desarrolladores web las tuvieran en cuenta a la hora de crear contenidos.

El citado grupo de trabajo, más conocido por sus siglas WAI (iniciativa para la accesibilidad web) publica periódicamente distintas pautas y recomendaciones para que esas pautas puedan ser respetadas y lo hacen teniendo en cuenta en cada caso, las características de la web así como de las nuevas necesidades que los usuarios puedan presentar y de las tecnologías asistivas para los mismos.

Los tres niveles de accesibilidad que desde la WAI se proponen, en combinación con sus pautas, han servido de fundamentación teórica a distintas normativas reguladoras de la accesibilidad, como es el caso de la norma UNE139803:2012.

De este modo, se ha podido establecer un marco normativo de referencia para la evaluación de la accesibilidad, gracias al cual, es incluso posible que los sitios web certifiquen el cumplimiento de un determinado nivel de accesibilidad, a partir de la correspondiente evaluación por entidades autorizadas para dicha dinámica.

Si hablamos de la manera en que se concreta la accesibilidad en un sitio web, entendiendo por otra parte que un contenido de aprendizaje o una plataforma de teleformación puede entenderse como sitio web, hay que decir que muchos de los aspectos relacionados con la implementación de accesibilidad no son directamente visibles, formando parte del código de programación del contenido web en cuestión.

Esto es así porque muchas de las medidas de accesibilidad que han de implementarse se dirigen a que sean puestas en marcha por una determinada tecnología asistiva para un usuario con una determinada discapacidad, de manera que si esa tecnología no se está ejecutando en un determinado equipo, una determinada medida de accesibilidad pasa como inadvertida para el resto de usuarios.

Esto puede parecer algo complejo de entender pero quizá con el siguiente ejemplo, el lector pueda formarse una mejor idea de lo que supone la accesibilidad web; pensemos en un entorno web donde exista una determinada imagen o dibujo. Un usuario sin ningún tipo de limitación o discapacidad percibirá directamente el significado de esa imagen. Por su parte, un usuario invidente necesitará que el programador del sitio web haya pensado en la existencia de personas que no puedan ver directamente esa imagen y que por lo tanto, en el código de programación de la imagen, se debería haber insertado una determinada línea de código que permita a una persona invidente que utilice un lector de pantallas, acceder a una descripción de esa imagen. Estamos hablando de un recurso tan conocido como el texto alternativo a un gráfico, que cualquier usuario puede conocer si ubica el puntero del ratón sobre la imagen. Además, la descripción de la imagen debe favorecer al usuario invidente acceder a la comprensión del significado de la misma.

Implementar accesibilidad web implica por lo tanto, poseer conocimientos en programación pero también, conocer las distintas necesidades que pueden presentar los usuarios al acceder al contenido virtual.

Continuando con el ejemplo anterior, si el programador del contenido hace uso del atributo alt o title en relación al código de la imagen, estará garantizando la accesibilidad de ese contenido y permitiendo en definitiva, que tanto una persona invidente como sin ningún tipo de limitación visual, puedan aprender a partir de un mismo entorno web.

En una segunda parte de este artículo se abordarán las principales maneras en que es posible concretar la accesibilidad web.


Perfil Luis Muñiz