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Despejando dudas sobre la modalidad on-line de los certificados de profesionalidad

Con la reciente aparición y aprobación de la modalidad de teleformación para los certificados de profesionalidad, profesionales de la formación, centros formativos y entidades que ofrecen servicios tecnológicos múltiples, se encuentran en ocasiones en vacíos de información aparentemente insalvables o bien, se cruzan en el camino con informaciones contradictorias o reflexiones de múltiples profesionales, con un fin en ocasiones perfectamente identificable y que no entraremos aquí a valorar, que originan en última instancia, confusión, desconfianza o temor en muchos de esos centros y profesionales que actualmente tienen interés por desarrollar la modalidad de teleformación de los certificados de profesionalidad.

En las siguientes líneas se reflejarán las principales informaciones que o bien son incorrectas a partir de una interpretación errónea de la normativa que regula los citados certificados de profesionalidad o bien, constituyen valoraciones malintencionadas.

El SEPE está efectuando un mapping de los centros que desean desarrollar teleformación y así limitar el acceso a esta modalidad a la mayoría de entidades de formación.

Esta afirmación significa que el SEPE está teniendo en cuenta aquellos proyectos de teleformación (plataformas, contenidos etc) que ya se han presentado y que por no haberse publicado aún la esperada resolución anunciada meses atrás, aún no se ha podido dar salida a las mismas o bien, aquellos centros que presentarán su solicitud en un futuro, para rechazar automáticamente todos aquellos proyectos que ofrezcan características similares, de manera que por cada ciudad o comunidad autónoma no existieran demasiados centros que pudieran ofrecer recursos parecidos.

Hay que desoír totalmente este tipo de afirmaciones pues todo centro que presente al SEPE un proyecto que atienda los requisitos establecidos por la correspondiente normativa, obtendrá la acreditación para impartir la modalidad de teleformación.

Solo se aprobarán contenidos basados en serious-games o con una alta interactividad.

De hecho, la falta de accesibilidad que caracteriza a los serious-games así como a muchos tipos de animación, no serán aceptados precísamente por este motivo. Además hay que decir, que muchos formatos considerados como accesibles como Jquery, realmente no lo son.

La realidad en cuanto a la evaluación de la accesibilidad partiendo de las propias informaciones del SEPE supone que algunos contenidos no accesibles serán igualmente acreditados para el caso de los certificados de profesionalidad en modalidad on-line, siempre y cuando se trate de contenidos que por sus características impidan su estudio por parte de usuarios con determinadas discapacidades o limitaciones, ya que el propio ejercicio profesional sería a su vez incompatible con determinadas limitaciones.

A su vez, todo aquel contenido formativo susceptible de ser estudiado por cualquier usuario con independencia de sus circunstancias (gestión administrativa, ofimática, atención al cliente, gestión de seguros, informática y gestión de sistemas y un largo etcétera) deberá cumplir de forma exhaustiva los requisitos de accesibilidad del contenido.

Existen plataformas de teleformación que incluyen herramientas de autor que permiten crear contenido acreditable.

Ninguna herramienta de autor dirigida a la confección de SCORM puede generar contenidos formativos virtuales que cumplan los requisitos técnicos de la normativa que regula la modalidad on-line de los certificados de profesionalidad, se encuentren o no insertadas en el contexto de cualquier plataforma de teleformación.

El motivo es sencillo: los proyectos generados por las herramientas de autor requieren del correspondiente retoque posterior mediante la programación de su código para implementar aspectos como la accesibilidad, compatibilidad total con los parámetros de seguimiento de las plataformas o implementación correcta de recursos multimedia, sin olvidar la corrección de errores o retoque del CSS.

Existen plataformas homologadas o acreditadas.

Actualmente no existe ninguna plataforma acreditada debido a que como se ha citado con anterioridad, se requiere de una resolución que amplíe la información de la normativa publicada actualmente. En cualquier caso, cuando la mencionada resolución se publique y ya sea posible el acceso de las entidades a la acreditación en modalidad on-line, tampoco será posible hablar de plataformas acreditadas puesto que las plataformas entendidas como herramienta individual no se pueden acreditar.

La acreditación en la modalidad de teleformación corresponderá a los centros o entidades impartidoras de la formación, que para ello, presenten al SEPE una determinada plataforma.

De este modo, el proceso o evaluación que llevará a cabo el SEPE para otorgar la acreditación en la modalidad on-line de un determinado certificado de profesionalidad de cara a un centro o entidad, se basará en aspectos como la plataforma, su profesorado, sus instalaciones, sus contenidos, su proyecto formativo etc. Así, nos encontramos ante un proceso global, no limitable a una plataforma cualquiera, incluso en el caso de que ya haya sido aprobada por el SEPE para otras acciones formativas, porque una misma plataforma puede implicar acciones acreditables y rechazables, en función de la idoneidad del resto de parámetros que tal y como se han citado anteriormente, son tenidos en cuenta de cara a un centro a la hora de estudiar su acreditación.

Hay que utilizar simuladores en todos los contenidos obligatoriamente.

La norma que regula la modalidad de teleformación de los certificados de profesionalidad cita como uno de los contenidos a emplear el de los simuladores pero esto no significa que se deban utilizar siempre. De hecho, por su falta de accesibilidad, realmente han de ser utilizados en aquellos contenidos que tal y como señalábamos al principio de este texto, será imposible ser estudiado por usuarios con determinadas limitaciones. De este modo, un simulador para un contenido que aborde el funcionamiento de una herramienta ofimática como una base de datos, no tendría sentido, primero porque el coste de un contenido que implique este tipo de recursos, sería mucho mayor y en segundo lugar, porque el SEPE lo rechazaría automáticamente, ya que cualquier usuario puede acceder al estudio de cualquier herramienta ofimática.

Quienes defienden estas herramientas en este tipo de situaciones argumentan que el usuario ha de poder acceder al software que está estudiando y si no lo tiene instalado en su equipo, tal hecho imposibilitaría el aprendizaje.

Esta afirmación es correcta sin lugar a dudas, pero también es cierto que al usuario que acceda a este tipo de formación, se le informaría del requisito fundamental de disponer de una determinada herramienta instalada en su sistema o bien el centro podría optar por facilitar la misma cuando el usuario formaliza su matriculación en el centro.

Por lo tanto, el uso de simuladores ha de utilizarse para acciones formativas muy concretas como las ligadas a procesos o dinámicas profesionales que impliquen determinadas destrezas caracterizadas por una gran precisión o coordinación y psicomotricidad y donde es realmente beneficioso para el alumnado contar con dichos recursos virtuales y donde se justifica la inversión en los mismos.

En conclusión, el actual escenario en el que se está desarrollando la modalidad de teleformación de los certificados de profesionalidad se caracteriza por una gran incertidumbre y desconocimiento, que afecta especialmente a los centros de formación y que origina que algunas entidades deseen aprovecharse de estas circunstancias para su propio beneficio.

La mejor recomendación que quien escribe estas líneas puede hacer a los centros o entidades formativas es que se informen correctamente, que contrasten datos, que no se dejen impresionar por proyectos visualmente muy impactantes, que se centren en la formación como base o vía, no como una finalidad o un producto a vender a sus alumnos de manera que la calidad de lo que lleven a cabo no solo se encuentre en los contenidos o en las plataformas, sino especialmente en lo que como profesionales de la formación sean capaces de desarrollar y es que al final, el secreto de que una entidad pueda o no destacar, va a residir en la calidad humana y profesional de todos aquellos que estarán tras una plataforma de teleformación, relegándose a un segundo plano lo “bonita” o no que ésta sea o lo llamativo de sus contenidos.


Perfil Luis Muñiz